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18 abr. 2013

Shutter Island... viaje a lo sombrío...




Shutter Island, una película dirigida por Martin Scorsese, y basada en la novela homónima de Dennis Lehane (autor también de “Mystic River” y “Adiós, pequeña, adiós”), nos traslada a 1954, a través de un agente judicial (Leonardo DiCaprio) que se dirige a Shutter Island, destinado a resolver un caso.

En esta isla se halla una institución psiquiátrica de los presos más peligrosos, por el hecho de estar locos. Teddy Daniels (el agente) junto con su compañero Chuck Aule (Mark Ruffalo), deberá encontrar a una paciente/presa que se ha esfumado de su celda/habitación, sin dejar rastro.

Desde la primera escena, observamos que Teddy Daniels no se encuentra bien, ni física ni emocionalmente. La mezcla de distintos acontecimientos pasados provocan estados atormentados en su mente que, en ocasiones conviven en la película entre lo real y lo imaginario, a través de sueños. La muerte de su esposa en un incendio, su desoladora experiencia en la guerra nazi… sufre un ida y venida de personajes que trastocan su mente durante todo el film. Esto se verá más acusado según vaya transcurriendo la película.

Pronto, los agentes judiciales, perciben que los mismos trabajadores del centro no quieren colaborar, y ya empezamos a oler a chamusquina y a elucubrar varias opciones.

Mi intención no es desmembrar la película para que luego ya no tenga gracia verla. Este film se tiene que ver sin tener mucha información de antemano.


Nos hallamos ante una película que va pasando de ser tenebrosa, inquietante, a agobiante, angustiante y opresiva. No pierde el ritmo en ningún momento, te engancha desde el principio, y todas las cavilaciones que vamos haciendo nos desconcentran porque al final es más de lo que habíamos esperado.


Shutter Island tiene una atmósfera muy cuidada, con un uso del color en momentos determinados que me fascina. El reparto es impresionante. La banda sonora es exquisita y acompaña y mejora enormemente el film (aquí dejo la banda sonora). Hay algunas imágenes que me afectaron bastante, sobre todo las relacionadas con la guerra y la de las últimas escenas.

Asistimos a la paranoia que se filtra después de tantas convulsiones: la delirante y escalofriante práctica invasiva de la psiquiatría de mediados del siglo XX, los horrores y traumas de la guerra, el fanatismo anticomunista, la paranoia conspiratoria propia de la Guerra Fría… vemos alusiones desde el propio expresionismo alemán, los terrores de la RKO de los años cuarenta, el thriller policíaco de los cincuenta y sesenta, hasta las pesadillas kafkianas. Scorsese juega con la fragilidad mental, tanto la de sus personajes como la de nosotros mismos, para mantenernos en vilo hasta el final, que nos deja con la ansiedad propia de empatizarnos con la historia.

































Aquí os dejo el trailer...




Ya me contaréis qué os ha parecido... es de estas pelis que luego quieres comentar.

un abrazo, Betsabé.

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