Un año he tardado en regresar. Un año en el que han pasado tantas cosas que tendría que hacer una entrega por capítulos para contaros todo... Pero sólo quiero volver a mis raíces, a compartir y disfrutar del escribir.
Después de descubrir mi obsesión por la comida y la relación tormentosa que llevamos ella y yo, he tenido que llenar el hueco de mi pasión de experimentar y crear en la cocina por otras aficiones que, he de decir, se han convertido en pasión, y sin relación tóxica como la que tengo por la mantequilla y la harina. Pues ya compartiré muchas de esas cosas que rondan por mi cabeza durante gran parte de la semana, aunque no me niego a compartir todas esas recetas tan ricas que tengo en mi cuaderno, pero "acondutando" (palabra canaria) poco a poco.
Y, además, que cosa, yo enfrascada en mi cocina y mis quehaceres, y siempre escucho la misma frase de mis amigas más íntimas, "debiste hacerte terapeuta". Quizás por ese análisis continuo que hago de la vida y la fauna que en ella vive. Pues de eso sí que tengo para escribir, largo y tendido.
Inaugurando con buen pie comienzo una lista (porque me pirrian las listas, de todo tipo) sobre películas que he visto y tengo algo que decir. Y aunque hable de esta película en primer lugar no significa nada, solo que fue la última que vi, hace dos días, y la tengo presente en mi cabeza.
Me puse a ver Requisitos para ser una persona normal. Una película española, y ya sobre esto tengo que escribir. Cada vez me gusta más este género en el cine español, y hago una aclaración, para mí este tipo de historias como también Las ovejas no pierden el tren, La gran familia española, Carne de gallina o Atún y Chocolate no me parece de la misma línea de otras como Ocho apellidos vascos, no digo que sea esta última entretenida, pero me parece muy simplona. Entonces, dentro de comedia, hacemos esta diferencia.




