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11 may. 2013

Tarta Silvestre de Fresas!!!

Mi primera tarta, sin ceñirme a un patrón definido. Una vez me dijeron: "Cuando empieces a mezclar recetas con otras, a experimentar y a crear... ya estarás hecha una buena cocinera" jijijiji. Eso me gusta claro!!!

A ver, como primer paso está genial, pero tampoco vayamos a dramatizar porque la tarta es lo más sencillo del mundo, y creo que cualquiera lo podría haber hecho. Pero me gusta muchísimo el resultado por varias razones importantes para mí, que siempre tomo en cuenta en un postre:

- No es empalagosa

- Es muy fresquita

- Tiene fruta natural, pero no la hace "demasiado sana" (ahí, modo GULOSA)

- Tiene nata!!

- La base es muy esponjosa

- Es muy sencilla: los sabores son pocos pero bien definidos. 

Vamos, una tarta muy austera, que en realidad, es lo que me gusta!!

Digamos que es la versión de fresas con nata pero con bizcocho. En casa nos gustó a todos, fue la reina de la barbacoa de la semana pasada, y todos querían repetir. Al final logré salvar un cachito para el domingo, que creo que se pone mejor. 

Como os digo, es una receta muy fácil. El otro día publiqué el Bizcocho genovés como receta aparte para darle el protagonismo que se merece, y para que la tengáis para cuando la necesitéis. Como veis, es muy sencillo de hacer. 

Os presento a mi Tarta!!










INGREDIENTES:


- 1 tarrina de fresas (unos 500 gr.)

- 500 ml. de nata para montar (ojo, no puede ser para cocinar, porque debe tener un mínimo 35 % de materia grasa, si no, no montaría)

- azúcar para montar la nata: a ojo pero es de 7 a 8 cucharadas soperas

- Para el almíbar: 1/2 vaso de agua, 1/4 de ron y 4 cucharadas de azúcar


ELABORACIÓN:

Primero haremos el bizcocho. Debemos dejar que se enfríe para poder montar la tarta. 

Hacemos el almíbar para emborrachar el bizcocho y quede jugosito. Ponemos en un cazo el agua, el ron y el azúcar, y lo dejamos cocer unos 10 minutos. Removemos un poco para que el azúcar se disuelva bien. Pasado el tiempo, lo apartamos y reservamos para después. Si pensáis que no os gusta el licor, y que no queréis que luego la tarta tenga un sabor a esto, PARA NADA! es sólo para que quede jugoso, pero el sabor sigue siendo el mismo del bizcocho. 

Lavamos las fresas, le quitamos los sombreritos verdes y las picamos en cuadraditos. Reservamos unas cuantas (las más bonitas y regulares) para decorar. Reservamos.

Montamos la nata. Bien, este es un paso importante. La nata debe estar bien, bien, bien fría. Es más, unos 15 minutos antes de montarla, aunque haya estado en la nevera, la pasamos al congelador, para darle un golpe fuerte de frío. El cuenco y las varillas las ponemos en la nevera un rato para que se enfríen también. Yo utilizo un bol de acero porque se mantiene más frío, pero podéis utilizar el que queráis. 
A día de hoy, siempre es mejor hacerlo con varillas eléctricas, nos ahorramos un esfuerzo y un tiempo considerable. Yo lo hago con la varilla de la minipimer, y me va genial.
Empezamos con una intensidad de mezcla baja, vamos poco a poco batiendo. Poco a poco vamos subiendo la intensidad. Cuando veamos que empieza a espesarse, que se van haciendo unos surcos en la misma nata, vamos añadiendo el azúcar. Ojo, añadimos de dos en dos cucharadas, sin dejar de batir, espolvoreándola. Esto es una cuestión a ojo, yo creo que llegué a añadir 7 cucharadas, quería que fuera dulce, pero vamos, al gusto de cada uno. Entonces, de dos en dos, y entre tanto seguimos batiendo. No echar el azúcar de golpe. 
Poco a poco se irá montando. Al principio puede parecer que aquello no va ningún lado, pero con paciencia y haciendo todo esto sí monta. 
En esta ocasión, para esta receta, no quise dejar la nata muy montada, muy dura y seca. Cuando me pareció que los surcos que se formaban en la nata eran más pronunciados paré, sin dejar que endurezca mucho. Además!!! cuidado con hacer mantequilla a la nata de tanto batir, eso también es muy frecuente!

Una vez montada la nata, la metemos en la nevera mientras montamos la tarta para que no se caliente. Ahora, emborrachamos el bizcocho. Con el almíbar que habíamos preparado vamos echándolo sobre el bizcocho. Al principio lo iba pintando con un pincel propio de cocina, pero es verdad que así no emborracha mucho. Entonces, con cucharas soperas fui vertiendo poco a poco. No tuve miedo a emborracharlo demasiando porque la pre-prueba que hice anteriormente me quedó seco y eso que le eché bastante. Así que, sin miedo!

Una vez borrachito el bizcocho, colocamos las fresas en la base. Esparcimos bien. 

Vamos vertiendo poco a poco, con ayuda de una lengua o una cuchara la nata sobre las fresas. Quise montarla así porque le da ese aspecto silvestre y sencillo. Que se cubra bien y sin miedo de que parezca demasiado. Si te gustan las fresas con nata, esto es una maravilla!!! al final me sobró como un vasito de nata, pero eso es al gusto de cada uno. 

Para terminar, decoramos la tarta al gusto de cada uno. Yo coloqué unas cuantas fresas a la mitad formando una flor o estrella. Quería que la protagonista de la tarta fuera la nata.

y VOILÀ!!!!!

















Bueno, creo que esto es todo. Si tenéis alguna duda, no dejéis de escribirme. Digo duda, como comentario, como lo que sea.

Un besote grande grande!!!

Betsabé

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