Buenas noches...
estoy un poco consternada desde esta tarde... y me he decido compartir algo dulce para así quitarnos el sabor amargo que a veces tenemos...
Me he terminado el libro que estaba leyendo. En principio, iba a ser una novela poco trascendental que sólo me iba a proporcionar entretenimiento y alimentar esa parte cursi mía, que cada vez tengo más desarrollada según mi entorno. La novela se titula EL CLUB DE LOS VIERNES, es bastante conocida así que seguro que habéis oído hablar de ella, o por lo menos la habéis visto de pasada en alguna librería.
Hace unos meses, mi madre y yo ojeábamos libros en una librería y quería llevarse algo. Desde hacía tiempo quería leerme este libro. Sí, es cursi, no trata ni de filosofía, ni de teología profunda, ni de arte abstracto del XX, pero así soy yo de variada. Y esa parte de mí que disfruta con cosas sencillas me gusta. Pues la animé a que se lo comprara para así luego yo leérmelo ya que mi bolsillo lleva vacío ya hace tiempo para poderme comprar libros.
Como intuía, a mi madre le aburrió el libro y en un par de semana me lo llevé a casa. Tenía otras cosas para leer (prometo más académicas) y no lo había empezado hasta hace unas semanas. En realidad, no ha sido un libro que me haya enganchado especialmente. Cuando lo leía me gustaba, me entretenía y me sacaba ese lado tierno mío a lo Chicas Gilmore, pero luego no sentía la necesidad continua de buscar un momento para poder acabarlo. Por eso he tardado en acabarlo.
Cuando me pongo tontona recurro a la lectura, y así, la ansia se me alivia. Pues hoy, después de comer, me acosté en el sofá, al sol de la tarde, y en un ambiente maravilloso... con los animalitos de fondo en la tele, con Fran durmiendo en el otro sofá y yo cogiendo sol repochada, me acabé el libro... y uff.... que llantina por favor... pero vaya! nada de una lagrimita, llorando como una niña pequeña!!!! unos lagrimones, un ruidito de pecho... pero que final más triste por favor...