Esto de tener un blog me tiene agitada, aparte de que no levanto el culo de la silla intentando aprender de todo lo que tengo que saber para que mi blog sea un buen blog.
Por lo pronto, me he pasado toda la tarde editando esta entrada, prometo (por la cuenta que me trae) que iré cogiéndole el tranquillo y cada vez seré más rápida... si no... bufff, este ritmo no lo aguanto. Porque una cosa tengo que decir! he pasado muchísimos meses enganchada a otros blogs, me pirrian. Me encantan los de cocina, los de diseño, los de manualidades, los de arte, los de cine, los de boda, los de bebé... os imaginaréis como tengo de petado la barra de marcadores.
Bueno, pues hasta que empecé con la idea de hacerme un blog propio (para así tener un poquito de personalidad, por favor!) no me había dado cuenta el curro que lleva todo esto. Cuando entras a un blog PRECIOSO lleno de cosas cuquis, maravillosas... unos colores... unos iconos... aisssss, da gusto esas pegatinas, esos botones... una MARAVILLAS.
Pero vaya, esto no se hace en un abrir y cerrar de ojos! lleva un trabajo tremendo, y más cuando eres novata y tienes que estar buscando continuamente tutoriales para aprender hacer las cosas.
En breve, subiré una entrada hablando de este tema, y de varios blogs que me han ayudado a entender este mundillo y hacer mi blog más bonito y funcional... aunque todavía me queda mucho.
Ahora, al lío!